La eterna polémica de la violencia en el anime

Hace tiempo que quería poner este artículo. El diario que publicaba en el año 2005 un artículo que ponía en pie de guerra a asociaciones otaku y aficionados al manga y al anime era el diarío QUÉ Un periódico de corte sensacionalista y claramente "amarillo" parecido más a un tabloide inglés que aun periódico bormal y corriente, arremete, desprestigia, y da el visto bueno a un estudio realizado por un profesor de la Universidad de Valladolid. En el siguiente artículo podréis leer una serie de argumentos poco convincentes y alejados de la realidad.
LAS SERIES JAPONESAS, LAS PEORES
Algunos dibujos afectan la capacidad de pensar del niño
Algunas series infantiles perjudican "gravemente" la capacidad de pensamiento de los niños, según un estudio de la Universidad de Valladolid. En concreto se citan ejemplos como la serie de animación japonesa 'Bola de dragón'. Según el informe, los niños son incapaces de situar dónde y en qué momento de la historia se encontraban los personajes de esta serie ni de explicar sus acciones e intenciones, mientras sí podían hacerlo con otros productos de ficción como 'David el Gnomo'. Eso puede tener "consecuencias para la formación del pensamiento infantil".
El estudio del director del departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de ese centro, Jesús Bermejo, ha contado con la participación de más de 500 niños y compara la capacidad de explicar y ubicar en el tiempo y el espacio las acciones de los personajes de ambas series.
Según esta investigación, mientras los participantes no tuvieron ninguna dificultad para señalar las motivaciones de los personajes de David el gnomo, y dónde y en qué momento de la historia se encontraban, eran incapaces de situar correctamente a sus homólogos de Bola de dragón y de explicar sus acciones e intenciones.
Esto puede tener "graves consecuencias para la formación del pensamiento infantil", según el investigador de la Universidad de Valladolid. "El hecho de que un niño que ve Bola de dragón no consiga ubicar a los personajes ni sepa por qué actúan, contribuye a que entienda despuès la realidad, en su vida cotidiana, como algo que está construido a base de retazos, como un 'collage'".
Bermejo añadió que "el niño se habitúa a no buscar luego en la realidad las causas de los acontecimientos ni de las conductas de las personas, y no aprende a ordenar las cosas tanto desde el punto de vista temporal como causal".
El estudio añade que estas series fomentan además fenómenos como la creciente falta de atención de los niños en la escuela. "Aunque los niños no entienden la historia continúan mirando la pantalla atraidos por los clinchers efectos visuales y sonoros que reclaman permanentemente su atención a modo de 'golosina visual'. No entienden la serie pero les gusta. El problema es que, cuando asisten al colegio, donde no se les atrae con clinchers sino con contenidos, se aburren", explicó.
Por otro lado, el estudio descubre que los programas de televisión producen un 'masaje corporal' que afecta a las emociones experimentadas por el espectador y que, cuando es inapropiado, como en el caso de Bola de dragón, "puede provocar en el niño comportamientos de agitación e incluso formas primarias de agresión hacia otros niños como vía de descarga de la tensión no regulada durante el visionado".
Podría hablar ahora de los profundos valores que tiene tanto el manga como el anime Dragon Ball, que fomenta la amistad, el esfuerzo y la lucha por un mundo en paz entre pueblos. No hay mayor alianza que la un enemigo que se transforma en amigo y decide luchar contra aquellos que pretenden quebrantar la paz mundial. Eso y no otra cosa es lo que nos enseña Dragon Ball.
En pleno siglo XXI, aun existe gente que pretende hacernos pensar que que no existe nada mejor que lo que ellos opinan y piensan. Dogmatizan y claman contra los japoneses y sus manga y animes. La mayoría de ellos no han estudiado a fondo el tema que critican. Si este profesor universitario hubiese querido informarse de verdad vería que el 70% de las series de dibujos animados que se veían hace veinte o veinticinco años eran japonesas. La Aldea del Arce, Banner y Flaply, Heidi, Marco, Mazinger Z. Nadie de aquella generación ha tenido problemas mentales después de ver estos dibujos, que por otra parte son más cercanos a la realidad que David el Gnomo.
No sé por qué ese empeño de algunos en desprestigiar y lanzar bolas de fuego contra la animación japonesa, porque sinceramente, creo que hoy en día no hay una animación más humana, sincera y sobrecogedora como la japonesa. Juzgad vosotros mismos y comprobareis que quizás quien tiene la culpa de que las nuevas generaciones tengan problemas de ubicación espacial como dice el eminente profesor vallisoletano sea culpa de una sociedad que ha asumido ver diariamente noticias de asesinatos, guerras, insultos entre políticos en el telediario. Y yo que pensaba que algunas cosas ya estaban superadas en este país...