Reflexiones

En muchas ocasiones soy muy crítico con mis hermanos otaku y en varias ocasiones he expuesto mis opiniones sobre el actual momento que vive el aficionado del manganime en España. He sido duro con un ambiente que considero un tanto sectario por parte de los aficionados a la animación japonesa desde hace un tiempo porque creo que estamos retrocendiendo. Nos estamos acercando cada vez más al punto de origen. Aquel en el que uno era bicho raro si leía un manga a principios del los años 90.
Es curioso que cuando más afición hay, menos se sabe acerca de manga y anime. Proliferan los quinceañeros y quinceañeras que solo ven Death Note o Bleach (no hay nada de malo en estas series ni tengo nada en contra de estos chavales, solo faltaría), aparecen tropecientos salones manga en los que se hace exactamente lo mismo año tras año sin innovar absolutamente nada y nos quejamos constantemente de lo mal que nos trata la televisión con sus afirmaciones poco documentadas y poco acertadas. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que cada vez que criticamos la supuesta mala información que la gente tiene y obtiene sobe los aficionados es por nuestras pocas ganas de explicar lo que realmente es el manga y el anime?
El otaku ha dejado de ser aficionado al manganime para convertirse en un espectador de lujo de series que en muchos casos son de baja calidad y con argumentos pobres. Nos hemos acostumbrado a tragarnos y a ver cualquier cosa que cae en nuestras manos. Hemos dejado de ser selectivos, y eso es preocupante.
Es obvio que alguna persona que lea esta entrada del blog, esté pensando que no tengo razón y que me equivoco completamente. Es normal y compresible y lo respeto mucho. De hecho hace unos años si hubiese leído algo así estaría echando espuma por la boca y maldiciendo por doquier. Si ahora puedo dar estas opiniones es porque los años me han dado otra perspectiva de la realidad. He visto como cambiaba el aficionado.
En otros artículos de este blog he dicho que asociaciones otaku y salones del manga deberían fomentar y dar a conocer otros aspecto de la cultura japonesa y descubrir “la otra animación” que se hace en el país nipón. Es la única manera de rebatir los argumentos y las críticas que hacen sobre nosotros.
Hace poco leía en un blog un ataque hacia los otaku. En dicho artículo, el autor, trataba de explicarnos como él decía “con mi humor ácido” como el aficionado al manganime estaba haciendo estragos en nuestra sociedad. Esto era lo que decía:
-Características físicas:
Se puede resumir en tres palabras y un signo de exclamación: "Están entre nosotros!". Su aspecto puede ser tan normal como el de cualquiera. Aunque normalmente suelen ser gnte joven, usuarios de la moda juvenil. (eso, o siguen el modelo de vestuario del friki standard). De todas formas, hay ocasiones en la que si se pueden roconocer facilmente, los salones del manga!
Otra característica especial de los otakus es la relevancia del sexo femenino en sus filas. Como el manga no es machista... Son casi mayoría y se alimentan básicamente de lo que ellos denominan Shojo Manga (manga para nenazas). También podemos distinbuir entre el shonen (tíos), yaoi (maricas), yuri (bolleras) y Hentai (de verdad hace falta que os explique lo que es?)
-Hábitat:
Más de lo mismo, la única diferencia entre la habitación de un joven de hoy en dia normal y ula de un otaku es el contenido de sus estanterías:
Mientras una jovencita de 16 años normal tendrá el póster de un perrito, una otaku de 16 añs tendrá un poster de Putachu, en vez de un osito de peluche un Patamón de iguales características, en vez de una colcha de barquitos, una de Utena, envez de un jarrón con flores una katana, y envez de una gorrra una bandana de Naruto.
Además de plagarlo todo con una especie de cómics, mucho más reducidos, en blanco y negro y de 200 páginas (llamados tomo), que absurdamente se leen al revés... Vivir para ver... Y figuritas de chicas en pelotas o robots con espadas, eso que no falte.
Suelen tener también numerosos DVDs de series de Anime y un kimono que jamás se pondrán.
-Amigos del otaku:
A piñón, són una legión, organizan quedadas en los salones para ir vestidos como extras de una peli de George A. Rommero, ponerse orejas de palmípedo en la cabeza y llevar espadones de tres metros. Se suelen conocer por internet, y hay muchos más porque el manga no se considera tan sumamente friki como por ejemplo, los wargames, por eso no sienten remordimientos y lo explotan al máximo. Solamente se encuentran en tiendas específicas de comic japonés y demás chorradas niponas. Hacen quedadas para reivindicar que el manga también es arte...
Siendo las aficiones de este tipo de friki mucho menos global, tiene muchos matices, y es un grupo muy reividicativo a su causa (¿?):
-Comic japonés (ellos lo llaman Manga)
-Animación japonesa (ellos lo llaman anime)
-Todo lo relacionado con Japón.
-Comer comida japonesa (aunque no les guste)
-Escuchar música japonesa (aunque no entiendan una mierda)
-Comprar revistas específicas sobre el manga (Dokan, Minami, Shirase, Hentype (uy, no..)
-Ver anime (subtitulado a poder ser)
-Padecer epilepsia
-Ahorrar para un viaje a Japón que nunca harán.
-Disfrazarse de los héroes y tias buenas que nunca podrán ser
-Poner verdes al resto de frikis
-Valorar las cosas según su origen
-Repetirse hasta la saciedad
-Replicar el dibujo japonés
-Notas:
Son unos frikis enfermos como todos, pero mucho más neuróticos. No comprenden que la única diferéncia entre el manga y el cómic es el orígen (es como si ahora nos pusiéramos a distinguir entre cómic e historieta...), les gusta llamar la atención y debido a un consumo masivo del mismo producto acaban saturnado el mercado, aborreciendo lo nuevo y dándose a la bebida.
No es recomendable para nadie ser otaku.
Por primera vez en mucho tiempo, mi boca empezó a abrirse, y no, no salió espuma y tampoco empecé a lanzar improperios. Simplemente una gran carcajada empezó a surgir.
No pongo en duda del nivel de frikismo de la gente. Nunca. Pero determinadas personas llevan su frikismo a un extremo casi insospechado. No entiendo exactamente lo que este señor quiso hacernos ver con su artículo, puesto que es un claro ejemplo de desinformación, y él lo sabe perfectamente. Simplemente busca polémica, enfrentamiento y mala baba. Lo peor de todo es que la gente le entra al trapo, que es lo que quiere. El problema reside en nosotros mismos, en hacer caso a aquellos que deliberadamente quieren dañar la imagen de un grupo de personas que tienen una afición sana y que no perjudica a nadie.
Es posible que la clave esté en aceptar que necesitamos salir de los tres animes de siempre, en darnos un paseo por otro tipo de animación que se hace en Japón, en querer que los salones manga empiecen a ser salones manga de verdad y no mercadillos para que el aficionado se gaste el sueldo de un mes. En querer aprender un poco más la historia del manga y explicar al que no sabe lo que es.
Seguramente me estoy repitiendo una y otra vez en mis conclusiones, pero es necesario que nos demos cuenta de una vez por todas y cojamos el problema a tiempo.