El OVNI japonés de 1972

Publicado en por Kenji

 

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He de reconocer que siempre me ha apasionado todo lo que tiene que ver con leyendas, arqueología, sucesos poco usuales y como no podía ser de otra manera siempre me ha llamado especialmente la atención las historias de avistamientos OVNI. En Galicia quizás la oleada OVNI más reciente e importante sucedió en el año 1995. Cientos de personas pudieron ver en los cielos surcar objetos y luces que hasta la fecha no se sabe lo que podía ser. Japón también vivió su propia oleada de objetos voladores no identificados, pero esto ocurrió 23 años antes de que ocurriera en tierras gallegas.

El 25 de Agosto de 1972 y en Japón como en  muchos rincones del mundo  en aquella época, miles de ciudadanos miraban al cielo muchas veces con recelo, otras con miedo o con una profunda sensación de que algo extraordinario y especial estaba ocurriendo en el techo estrellado del planeta azul. En la ciudad de Kochi al sur de Japón dos niños caminaban sobre un arrozal. Era por la tarde, y el Sol comenzaba a caer y estos chiquillos agotaban sus últimos minutos de diversión veraniega cuando a lo lejos vieron varias luces con un movimiento poco usual y poco uniforme. Los niños tienen la necesidad imperiosa de volver a ver aquellas luminarias en el cielo y lo primero que hacen es contarselo a varios de sus amigos. Juntos, vuelven a los campos de arroz ya de noche y observan algo que nunca en la vida podría olvidar. El grupo de críos queda anodadado ante el espectáculo que está contemplando. La improvisada investigación ufológica de los chicos termina cuando de pronto ven con detalle y claramente un objeto que desaparece justo cuando estaba casi frente a ellos. Esa noche fue todo lo que pudieron ver. Durante varias noches rondaron el arrozal y cámara en mano pudieron captar algunas imágenes de un OVNI deun tamaño realmente pequeño En la investigación posterior el señor Mutsuo Fujimoto, director de Educación del Centro de Ciencias de la ciudad de Kochi y curiosamente padre de uno los niños, relató lo siguiente:

“Las frecuente salidas nocturnas de los muchachos comenzaron a preocupar a los padres: yo le dije a mi hijo que si era cierto lo que decía, que trajera el objeto. Lo hizo: era algo así como un cenicero de hierro fundido pero demasiado ligero para ser de este metal. Tenía una tapa abajo que fue imposible abrir y adentro se veían piezas parecidas a las de una radio. No le di mayor importancia pero ahora me pesa no haberlo estudiado con mayor detenimiento”.

Sin embargo el 4 de septiembre algunos chiquillos encontraron aparato extraño en el campo de arroz. Uno de ellos, Hiroshi Mori, decidió llevarlo a su casa. El objeto en cuestión tenía forma de sombrero pero era de metal, pesaba unos 1.3 kg. y medía sobre unos 15 cm. de diámetro. Lo lógico y normal es que cuando un niño encuentra una objeto de estas características intente  abrirlo y moverlo y eso fue lo que hizo el pequeño Mori. Se dio cuenta de que parecía contener algo suelto en su interior. La parte plana tenía unos orificios en el centro como una regadera, y unos dibujos grabados alrededor. Al echarle agua por los agujeros chirriaba y brillaba, y en una ocasión hurgando con un alambre pudo vislumbrar en su interior  algo que era similar a componentes electrónicos.

Días más tarde ocurren una serie de desapariciones entre el que se encuentra el del artefacto que lo había guardado a buen recaudo. No acaban aquí los sucesos extraños ya que el artefacto  reaparecer en otro sitio y vuelve a manos de los chicos. La última desaparición, el 22 de septiembre, fue definitiva.

Lo ocurrido en 1972 no fue un caso aislado ya que Namiki investigador del caso menciona otro suceso ocurrido cuatro años más tarde, en la noche del 6 de junio de 1976. En la misma prefectura de Sukera, una niña de 9 años, llamada Sachiko Oyama en la aldea de Agawa (ahora llamada Niyodogawa-cho) salió en busca de su gato. Observó un objeto luminoso de color amarillo brillante en el cielo, al oriente. Cuando salió a la calle para poder verlo mejor, este descendió bruscamente en los bosques circundantes, golpeó un árbol cercano, y aterrizó a sus pies. No hizo ningún sonido al golpear el pavimento.El objeto era plateado plateado, con forma de sombrero y parecía tener unos 15 centímetros de diámetro. Sachiko lo tocó con su dedo índice. El objeto estaba construido de material sólido, pero tenía una sustancia viscosa que se pegó a sus dedos. Sintió un pánico horrible y comenzó a correr hacia su casa. Se dice que fue una broma pesada de unos cuantos estudiantes impresionados por el movimiento ufológico del que tanto se hablaba en aquel entonces.

Broma o no, lo cierto es que nunca más se supo ni del objeto volador, ni de que era o podía ser y mucho me temo que nunca se sabrá que era realemente. ¿Un OVNI de tan pequeñas dimensiones?. Si realmente era un OVNI, ¿Quién lo pilotaba, seres inteligentes de tan reducido tamaño…? Preguntas sin respuestas, que dudo que algún día no muy lejano lleguemos a responder. Algo excepcional, único y misterioso debió ocurrir en aquel caluroso mes veraniego para que 38 años después los testigos de aquellos sucesos sigan insistiendo en que lo que vieron y vivieron era real. Tan real que se grabó a fuego y en sus mentes y nunca podrán olvidar hasta el día en que abandonen este mundo…quizás quien sabe para volver a contemplar con ojos niño aquella luz brillante que un buen día se cruzó como un relámpago en sus vidas.

 


 

Los protagonistas del extraño suceso en imágenes

 

 

 

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