Carta abierta a Satoshi Kon

Publicado en por Kenji

 

 

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Ilustración de Rubén Mariño

 

 

En los dos últimos días he leído en infinidad de blogs y webs dedicadas a manga y anime noticias sobre la muerte del Maestro Satoshi Kon. Numerosas webs ajenas a la animación japonesa se han hecho eco de la triste noticia. Muchos de los que estáis leyendo conocíais su obra y sus trabajos, otros, por el contrario, es posible que aún no hayáis visto ningún trabajo de Kon; Os insto a que algún día si tenéis tiempo libre os adentréis en el mundo de este director japonés.


Satoshi Kon era un viajero al que le gustaba adentrarse en los lugares menos frecuentados, en los que estaban casi sin explorar; caminos que nadie escogía. Cuando el mundo de la animación japonesa más lo necesitaba apareció este hombre y se atrevió a desafiar los cánones del anime actual de manera ejemplar: sin manifiestos y desde una de las más conocidas compañías de animación del país: Madhosue. Consiguió lo que antes nadie había conseguido desde años: que una película de animación fuese puro cine. Cine como el de antes, como aquellas grandes superproducciones que además eran buenas películas. Los argumentos brillantes, los personajes perfectos, las historias que contaba, hicieron que cualquier aficionado a la animación y al cine lo tuviera como referente. Huyó de los convencionalismos y citando a Tsundere Nation: “…será recordado por ser un maestro en cuanto al manejo de la psicología de los personajes, en hacer de la narrativa visual toda una experiencia placentera sin igual, en cuidar los detalles al máximo, en hacer que un anime se tenga que ver en su totalidad…”


No voy a soltar el típico discurso de qué obras realizó y en qué año (para eso existen otras bitácoras), o qué tenía previsto estrenar y no pudo. Simplemente hablaré de lo que a mí me supuso descubrir no solo a un animador, sino a un cineasta como Satoshi Kon. Hace algunos años colaborando en unas proyecciones para un conocido museo de A Coruña, decidimos que una de las grandes películas de la década que era imposible obviar era “Millenium Actress”. Lo cierto es que yo no la había visto y su argumento tampoco me llamaba mucho la atención. Eso terminó en cuanto las luces bajaron y las primeras imágenes de la película empezaron a pasar ante mis ojos. Dudo mucho que una película me llegue a emocionar tanto como lo hizo en aquel momento aquella cinta. Me di cuenta de que aquello que acababa de ver era un viaje maravilloso a través del tiempo y la distancia, a través de los recuerdos imborrables de unos protagonistas tan complejos como sencillos, tan iguales a cualquier persona en cualquier punto del mundo…


Seguramente fue en ese justo momento en el que me di cuenta de que otro tipo de animación era posible en Japón; más allá de las series y de los mangakas y animadores de siempre. Para mí fue el punto de inflexión, el que marcó mi forma de entender y comprender el manga y el anime, no solo como un divertimento palomitero, sino también como algo que se puede degustar y analizar como lo que realmente es: la obra de un artista. Es posible que a Satoshi Kon le deba el haberme dado las ganas de querer aprender más todos los días sobre animación y comics en general. Es posible que todos los proyectos que he realizado unas veces solo y otras acompañado por grandes amigos y profesionales sean aunque sea solo en cierta medida, fruto de haber visto aquella película. Una película… que curioso… lo que puede llegar a cambiar la vida de alguien por una película.

 

 

 

 

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Kenji 08/27/2010 12:10



Que triste noticia José Andrés, creo que con el se va una de las grandes esperanzas del anime actual. Por suerte mucha gente a aperendido de su obra asi que espero que pronto Japón tenga a
alguien parecido, aunque nunca igual, era único.


Descanse en paz.



jsantiago 08/27/2010 11:51



Se ha ido un Grande. Descanse en paz.