Los yurei y las cien velas

Publicado en por Kenji






El fantasma clásico japonés se llama yurei, que significa algo así como "alma apenas visible". El yurei aparece en la tierra cuando el alma (reikon) no recibe el apropiado rito funerario, la muerte no ha sido natural (ha habido un asesinato o un suicidio), o si el reikon está muy influenciado por algún sentimiento (generalmente odio o venganza). Recordemos, por ejemplo, como Sadako (Ringu) era arrojada a un pozo, o Kayako era asesinada por su marido. Normalmente el yurei vaga por nuestro plano, permaneciendo atado a un lugar (el pozo de Sadako, la casa maldita de Kayako) o una persona (aquella de quien espera el amor o la venganza). Aunque en las películas, a veces espíritus muy poderosos encuentran la forma de extender su venganza más allá de su zona de actuación mediante cintas, teléfonos... pero finalmente hay que enfrentarse a ellos en su morada (Ju-On, Ringu, el Pozo...).
Eso no quiere decir que cualquier persona asesinada o enamorada pueda volver en forma de yurei, y es necesaria una gran fuerza emocional, o habilidades psicológicas (lo que explica que tengamos varios casos de niñas con poderes premonitorios o diversos grados de telepatía en sus orígenes; recordemos a Sadako siendo repudiada por sus vecinos).
La única forma de devolver la paz a uno de estos fantasmas es, o bien que cumplan su objetivo (venganza, amor...) o celebrar los ritos funerarios que necesita para pasar del purgatorio y reunirse con sus ancestros.

Según la fuerza que mantenga al yurei en nuestro mundo, recibe un nombre distinto. En las películas, el habitual es el onryo, que es aquel espíritu que permanece en este mundo por venganza. El concepto no debe entenderse a la manera occidental. La venganza de un fantasma japonés no va necesariamente dirigida al sujeto que la provoca. Esto explica por qué muere un inocente tras otro cuando el onryo comienza a hacer de las suyas en la película. De hecho los yurei más poderosos (que suelen ser del tipo onryo) pueden seguir manifestándose incluso después de haber consumado sus objetivos en el mundo físico (perfecta excusa para crear secuelas fílmicas de estas historias). De hecho las emociones de los onryo suelen representarse en la cultura popular como las más fuertes haciéndoles casi inmunes, por ejemplo, a la purificación que se realiza al darles el correspondiente rito funerario una vez que sus restos son encontrados. Su sed de venganza va más allá.

¿Por qué tienen ese aspecto? inicialmente un fantasma japonés no se diferenciaba de cualquier otro humano. Pero la costumbre comienza a cambiar a finales del siglo 17, cuando un juego llamado Hyakumonogatari Kaidankai se hace popular entre la clase alta japonesa. Consistía en encender 100 velas, e ir caminando alrededor de ellas contando uno de los jugadores un kaidan (historia de fantasmas). Cada vez que se finalizaba una de las historias se apagaba una vela, quedando cada vez más a oscuras, e invocando así alguna presencia del otro mundo. Así la fama de las historias de yurei crecieron rápidamente, trasladándose a artes como la pintura (la primera representación gráfica de un yurei se considera que es el Fantasma de Oyuki, pintado por Maruyama Okyo en el siglo XVIII) o el teatro japonés, el kabuki.

Fue sobre todo en el teatro donde comenzaron a hacerse típicos algunos elementos que facilitaban al público la identificación de un yurei en escena. Primero está el aiguma, que es el maquillaje blanco e índigo que llevan en su rostro.
Luego tenemos el kimono blanco, llamado katabira, que tiene su origen en los rituales mortuorios. Takashi Shimizu, director de la Maldición y su remake el Grito, nos explica a que se debe esta vestimenta: "En Japón, cuando una persona muere, la vestimos con un kimono blanco antes de ponerla en el ataúd, pensando que la vestimenta blanca limpia el alma de la muerte para que pueda ir al cielo. Luego se la incinera. Cuando el alma de un muerto se manifiesta en forma de fantasma, suele hacerlo vistiendo ese atuendo de enterramiento." Ya tenemos la primera clave, van de blanco porque así visten a los cadáveres.
¿Por qué mujeres? Pues lo cierto es que los yurei pueden ser hombres o mujeres, pero normalmente ellas suelen venir en forma de onryo, mientras que tradicionalmente los fantasmas masculinos se reservaban muertes heróicas en batallas (recordemos Trono de Sangre, de Akira Kurosawa, por poner un ejemplo cinematográfico). De hecho los fantasmas más populares de la cultura japonesa son onryo femeninos, como Oiwa u Otsuya. La primera es la protagonista de Yotsuya Kaidan, una obra de kabuki escrita en 1825 basada en una leyenda real, que es la historia japonesa de fantasmas más conocida. Se ha adaptado al cine más de 30 veces, la primera de ellas en 1912, si bien muchas de las versiones se perdieron durante la ocupación de Japón tras la II Guerra Mundial, en la que se destruyeron multitud de films japoneses.
El mismo motivo nos impide disfrutar de las primeras apariciones del otro fantasma clásico, Otsuya, la protagonista de Botan Doro, adaptación del siglo XVII de una leyenda china anterior. De hecho Otsuya fue la primera en verse en el cine, en 1910.

Curiosamente, ambos yurei (especialmente Yotsuya) tienen una leyenda a sus espaldas, según la cual aquellas obras que las encarnan sufren grandes desastres (dándose casualidades en teatro, cine y televisión). Es ya tradición en Japón que los actores principales (¡sobretodo la actriz que encarna al yurei!) y el director suelen desplazarse a la tumba de Oiwa para solicitar su beneplácito para la adaptación, y librarse así de su ira.
Volviendo al aspecto de los fantasmas, nos faltaba saber el motivo de su larga cabellera. Al igual que el color de la piel y las ropas, las pelucas (tan importantes en el kabuki) ayudaban a etiquetar inmediatamente a los personajes. ¿Por qué es largo, negro y alborotado? Es largo por la creencia popular de que el pelo sigue creciendo después de muerto, y negro porque... ¡así lo tienen los orientales! Para explicar que esté alborotado, y la movilidad que solemos verle en las películas, hay que profundizar aún más en las creencias tradicionales niponas. Takashi Shimizu nos da la clave: "Antiguamente, las mujeres japonesas cuidaban mucho de sus cabellos. Pensaban que su larga cabellera negra poseía un alma y por tanto era muy preciosa para ellas. Una mujer con el pelo alborotado es, pues, una de las representaciones comunes de un fantasma. El cabello despeinado expresa la emoción contenida, como una profunda cólera o rencor que una mujer deja escapar con el fin de obtener venganza.”

La combinación de todos estos elementos se ha traducido en un fantasma muy singular y realmente terrorífico, no sólo para el público japonés y oriental, sino de cualquier parte del mundo. Ahora ya sabéis por qué son todas "iguales". Uno supone que con el tiempo nos acostumbraremos, e incorporaremos este tipo de "monstruo" a nuestra galería de clásicos. Hasta entonces, tendremos que aceptar que no es que los japoneses anden escasos de ideas. Es que sus fantasmas "son así".

El Templo Zenshoan  en Tokyo se conoce por su colección de pinturas de yorei, conocida como la galería de Yorei-ga. Las 50 pinturas de seda, datan la mayoría de 150 a 200 años, representan una variedad de apariciones del desesperado al horroroso. Las volutas fueron recogidas por Sanyu-tei Encho, un historiador famoso (artista del rakugo) durante la era del Edo que estudió en Zenshoan. Algunas localizaciones famosas que serían frecuentadas por yorei son bien del castillo de Himeji, frecuentado por el fantasma de Okiku, y de Aokigahara, el bosque en el fondo del Mt. Fuji, que es una localización popular para el suicidio. Un onry particularmente de gran alcance, Oiwa, se dice para poder traer venganza en cualquier actriz que retrata su parte en una adaptación del teatro o de la película. El artista Maruyama Ōkyo creó el primer ejemplar de un yorei tradicional titulado "El fantasma de Oyuki".








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Kenji 09/25/2009 18:12


Sobre el Monte Fuji quiero hablar con calma y adentrandome en todo el tema de los suicidos que allí se producen y como consecuencia lo relacionado con os yurei.
Muchas gracias Estrela por tu comentario, que ya sabes que siempre das ideas para seguir escribiendo en el blog!


Estrela 09/25/2009 17:43


Nota mental: No adentrame mucho en los parajes del Mt. Fuji
Con la suerte que tengo se me pegarán las almas de los suicidas y luego me dolerá la espalda  ='o=

Conocía la historia de Oiwa, y realmente me negaría en rotundo a representarla en un teartro o película. (Su historia es relatada en la primera parte de Ayakashi) Me pregunto si su influencia
continuará allende los mares...

Como siempre un gran trabajo de recopilación y estudio, con un tema que está a la orden del día.
byeeee


Sakmo 09/25/2009 14:16


Que articulo mas bonito. De verdad que hay coas sorprendentes en la cultura japonesa y que vemos muchas veces en el cine!


Leire 09/25/2009 13:03


Gracias por el articulo!!muy bueno como siempre!


Sora 09/25/2009 11:36


Muy buena la mezcla de los yurei y el cine que has realizado!!