Cuentos japoneses

Publicado en por Kenji



Los cuentos japoneses tienen algo especial. Mezcla de leyenda e historia nos hacen comprender un poquito más la cultura de este país que nos fascina tanto. Quizás lo más sorprendente de estas historias tradicionales niponas es la enseñanza, y como a través de ellas podemos obtener y arrojar un poco de luz en algún misterio o problema que en un momento dado se cierne sobre nosotros. Os invito a que pongais en vusetros ordenadores el "Celestial Soda Pop" de Ray Linch y os sumerjais en estos apasionantes y antiquísimos cuentos japoneses.



Mariposas


Hace mucho tiempo un muchacho y una joven que compartían una gran pasión por la jardinería contrajeron matrimonio. Vivían juntos y dichosos, y su amor por las plantas sólo se veía sobrepasado por el placer que encontraba cada uno en la compañía del otro.

Al cabo de los años tuvieron un hijo que, afortunadamente, heredó el interés de sus padres por las plantas. Llegados a la vejez, éstos murieron con escasos días de diferencia, cuando el hijo era todavía joven. El muchacho asumió la responsabilidad de cuidar el jardín, con el esmero y la devoción que había aprendido de sus padres.

En la primavera que siguió a la muerte de ambos, vio cada día dos mariposas en el jardín. Cierta noche soñó que su madre y su padre paseaban por su amado jardín observando detenidamente aquellas plantas que tan bien conocían para ver cómo crecían cuidadas por el joven. De repente, los dos ancianos se convirtieron en dos mariposas, pero prosiguieron su ronda por el jardín, posándose en las flores. Al día siguiente, el muchacho vio que la pareja de mariposas seguía en el jardín, y comprendió que contenían las almas de sus padres: continuaban disfrutando del placer en que habían ocupado sus vidas.





El bambú


No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita seas!"


Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.


Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!


¿Tardó sólo seis semanas crecer?
No.
La verdad es que se tomo siete años y seis semanas en desarrollarse.


Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.


En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice.


"El triunfo no es mas que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia".

 

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Trikki 06/04/2009 21:14

Hacia tiempo que no me pasaba por el blog.Muy buenos los cuentos.

Haruhi 06/04/2009 19:39

El segundo cuento me flipado. Quiero más que nos enganchas a los cuentos y despues...

Andre 06/04/2009 18:18

Sigue poniendo cuentos que estan muy  buenos.

Tomodachi 06/04/2009 17:55

Esperando una nueva entrega de cuentos!!!buenísimos!

Ankti 06/04/2009 17:08

Pues a mi me gusta más el segundo. Arrasa!!!